Fondo Soberano de IA: lo que la propuesta de Altman revela sobre la relación entre el Estado y la industria en Estados Unidos
OpenAI
Google/DeepMind
Anthropic
Meta
xAI
OpenAI ha propuesto que el gobierno de Estados Unidos tome aproximadamente un 5% de participación en la empresa, y Sam Altman ha sugerido que las principales empresas estadounidenses de inteligencia artificial asignen cada una el 5% de su capital a un vehículo estilo fondo soberano, modelado según el Fondo Permanente de Alaska. La idea, reportada por el Financial Times y aún en una etapa conceptual temprana, requeriría una ley del Congreso. Esto contrasta fuertemente con el enfoque regulatorio de Europa hacia la soberanía en materia de IA.
Según el Financial Times del 2 de julio de 2026, OpenAI ha propuesto al gobierno de Estados Unidos ceder aproximadamente un 5% de su capital, valorado en unos 42.600 millones de dólares, basándose en la valoración posterior al financiamiento de OpenAI de 852.000 millones de dólares de su ronda de financiación de marzo de 2026. Al parecer, Sam Altman discutió la idea con el presidente Donald Trump, el secretario de Comercio Howard Lutnick y el secretario del Tesoro Scott Bessent. Altman y otros ejecutivos de OpenAI sugirieron que las principales empresas de inteligencia artificial de Estados Unidos, incluidas Google, Anthropic, Meta y xAI, asignaran cada una un 5% de su capital a un vehículo inspirado en el Fondo Permanente de Alaska. Sin embargo, la lista de empresas es incierta; algunos informes añaden a fabricantes de semiconductores como Nvidia, Micron o AMD, y una fuente informó a Forbes que Anthropic no ha mantenido conversaciones con la administración. Cualquier implementación requeriría una ley del Congreso, un obstáculo político y legal significativo. El Fondo Permanente de Alaska, creado en 1976, desvía los ingresos del petróleo hacia activos diversificados y paga dividendos anuales a los residentes. La referencia de Altman implica que la riqueza de la inteligencia artificial es como la renta del petróleo, y su argumento es que dar al público un interés financiero es la mejor manera de compartir los beneficios de la IA. La propuesta se ve como una respuesta a la presión política, potencialmente comprando paz regulatoria, aunque los críticos señalan que convierte al Estado en juez y parte. El senador Bernie Sanders aboga por una participación pública mucho mayor, de alrededor del 50%, lo que demuestra un interés bipartidista en la propiedad pública de la IA. En contraste, Europa se basa en la Ley de IA para la regulación en lugar de la propiedad estatal. Esto pone de manifiesto dos filosofías: el modelo estadounidense busca la alineación de intereses, arriesgando la captura regulatoria, mientras que el modelo europeo mantiene al regulador independiente, potencialmente sofocando la innovación. Para los europeos, el episodio plantea preguntas sobre si la soberanía puede basarse únicamente en la regulación.
Fuente: ActuIA —
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