RobóticaNegocios y Mercado 🇺🇸 15.08.2026 00:02

El próximo gran influencer es este robot de 1,20 metros de altura fabricado en China

Unitree RoboticsUnitree Robotics
Un robot humanoide de 1,20 metros de altura llamado Edward Warchocki, creado por el desarrollador de software polaco Bartosz Idzik y su amigo Radosław Grzelaczyk, se ha convertido en un influencer viral con más de un millón de seguidores y 4 mil millones de visitas. El robot es un Unitree G1, un modelo de la empresa china Unitree, que ha logrado ser rentable y planea salir a bolsa en el mercado de valores chino. La historia destaca el auge de los influencers humanoides y las limitaciones de hardware y software a las que se enfrentan.
Edward Warchocki es un robot humanoide de 1,2 metros de altura que pasea por las calles de Polonia y se ha convertido en un influencer viral. Fue creado por Bartosz Idzik, desarrollador de software, y su amigo Radosław Grzelaczyk, quienes compraron el robot en China y lo llamaron así en honor al perro de Grzelaczyk, Eddie, y a la palabra polaca que significa gruñido. Tras conectarlo a un modelo de lenguaje de gran tamaño, el robot puede conversar en polaco y ha acumulado más de un millón de seguidores y 4 mil millones de visitas en las redes sociales. Edward ha visitado el parlamento polaco, ha escalado montañas e incluso ha ahuyentado jabalíes en Varsovia. El robot es un Unitree G1, fabricado por la empresa china Unitree, que ha enviado 5.511 humanoides en 2025, ha comenzado a ser rentable y planea salir a bolsa en el mercado de valores chino. Otros influencers humanoides como Rizzbot, Bart Robot y Brickell Clanker también son modelos Unitree G1. En Estados Unidos, Jake Cooperstein compró un Unitree G1 y un R1, a los que llamó Brickell Clanker y Lil Clanker, y gana dinero cobrando entre 800 y 1.200 dólares por hora por apariciones. Sin embargo, existen preocupaciones sobre la prohibición en Estados Unidos de los robots humanoides fabricados en China y las limitaciones de seguridad de la teleoperación, ya que los operadores a menudo controlan los robots manualmente por temor a fallos.
Fuente: Wired AI — original
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